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Visibilizan a escritoras en ciclo de Dramaturgia Contemporánea

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Ciudad de México. Los cuatro ciclos de Dramaturgia Contemporánea Escrita y Dirigida por Mujeres, que hasta el momento se han realizado en el país, no sólo se proponen ser un espacio que de visibilidad a la creación de escritoras y directoras mexicanas, latinoamericanas y europeas; sino también (con la agrupación y semi-montajes de sus trabajos), dar inicio a una Red de Laboratorio Escénico de carácter internacional, que permita registrar la dramaturgia contemporánea realizada por creadoras escénicas.

De acuerdo con Carmen Ramos, coordinadora y curadora del cuarto Ciclo de Dramaturgia Contemporánea Escrita y Dirigida por Mujeres, que se llevó a cabo en el teatro El Granero, del Centro Cultural del Bosque, dicha red hasta el momento se ha tejido mediante el whatsapp, el facebook o video charlas.

“Debido al poco presupuesto, en estos momentos no nos es posible invitar a las dramaturgas y directoras de otras latitudes a que vengan a México”, explicó Ramos en charla con La Jornada.

Sin embargo, para esta cuarta edición también se implementó el Primer Laboratorio de Investigación Escénica a Distancia, estrategia que permitió trabajar en conjunto con dramaturgas desde sus lugares de origen, de forma que pudieran crear una obra a partir del primer contacto, mediante videollamadas, correo electrónico, mensajes de texto, vía telefónica y redes sociales”.

A diferencia de los ciclos anteriores, en esta ocasión, un poco también por la premura del tiempo, la idea fue partir de cero.

“A partir de ese primer contacto la dramaturga generaría un texto y la directora diseñará el concepto de la escena. Se propuso que el trabajo diera inicio de manera conjunta, no con un texto previo. En ese primer contacto las creadoras escénicas decidían de qué hablar. No se trataba de sacar una obra ya escrita del cajón, sino de reflexionar sobre lo que en ese momento pasaba por su cabeza”.

Hasta el momento son unas diez creadoras las que integran dicha Red de Laboratorio Escénico, de países como Holanda, Italia, Argentina, Colombia, Francia y México. Y se encuentra abierta a las interesadas. “Es posible que se integre más adelante una rusa y una nicaragüense”.

Carmen Ramos considera que “las dramaturgas mexicanas en la actualidad todavía están en la búsqueda de una voz que sea contundente con ellas mismas, que realmente las acerque con lo que están pensando y diciendo, como que tendrían que correr más riesgos. Siento que hay demasiadas voces en ellas. Todas como que están buscando acercarse a ellas mismas.

“Las autoras latinoamericanas siento que están más cerca de ellas mismas, mientras que las europeas, me parece, ya pasaron por ahí y vienen con otra perspectiva, como desde fuera”.

El cuarto ciclo de Dramaturgia Escrita y Dirigida por Mujeres, que se realizó del 5 al 14 de septiembre en el teatro El Granero, reunió los trabajos: Ausencia presente, de la holandesa Ninke Overbeek, dirigido por Mariana García Franco, Abrasadas, de Gabriela Román con la dirección de Andrea Soler, No hay texto adicional, de la dramaturga italiana Letizia Russo, con dirección de la coreógrafa Evoé Sotelo, Antes de que suban los mares, de la argentina Giuliana Kierz, bajo la dirección de Martha Rodríguez Mega, Ella en mí, de la colombiana Jenny Cuervo, con dirección de

Jennifer Moreno y para cerrar el ciclo se presentará este sábado 14 de septiembre, a las 19 horas, Ruido blanco, de la francesa Julie Pichavant, con dirección de Claudia Cabrera.